miércoles, 29 de febrero de 2012

Discos Solares Mantra (por Mintaka)

Discos Solares Mantra (por Mintaka)
Los discos solares son "espejos cósmicos" que estarían siendo protegidos en 13 centros espirituales de la esotérica Hermandad Blanca.
Cada uno de esos presuntos discos posee un "nombre" o "tono". 

Al ser cantados, se activa un mantra antiguo que nos permitiría conectarnos con esas herramientas, cuya función principal es elevar el campo de energía del planeta.


Humano Mintaka


"Roerich" Mintaka
Nicolás Roerich fue un importante explorador y pintor ruso que creía en Shambhala, la ciudad perdida de luz de acuerdo a viejas leyendas budistas. Se inspiró en ella y su mensaje para estimular en los años 30 el hoy famoso Pacto Roerich y la Bandera de la Paz. Murió en la India en 1947.


"Molécula" Mintaka

Reviven una planta congelada hace 30.000 años

Reviven una planta congelada hace 30.000 años.
A partir de un fruto enterrado bajo el hielo siberiano en una antigua madriguera de una ardilla


PNAS La planta revivida después de 30.000 años


Un equipo de investigadores rusos ha revivido una planta con flores fértiles a partir de tejidos de un fruto de 30.000 años de antigüedad enterrados en el hielo siberiano. La investigación aparece publicada en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (PNAS).

El permafrost -una capa de hielo de varios cientos de metros de profundidad y que cubre casi el 20% de la superficie de la Tierra- alberga restos de una gran cantidad de microorganismos viables, muchos de los cuales han sido revividos por los investigadores. Hasta hace poco, sin embargo, no se habían encontrado en esos depósitos restos viables de plantas con flores.

David Gilichinsky y sus colegas del Instituto de Problemas Biológicos en Moscú desenterraron del permafrost los frutos y semillas de unas plantas herbáceas, Silene stenophylla, que florecían en el Pleistoceno. Los frutos se encontraban en las madrigeras de una especie de ardilla ártica, en un banco del río Kolyma en el noreste de Siberia. Los sedimentos, conservados a una profundidad de 38 metros, a temperaturas bajo cero, tenían unos 30.000 años, según el análisis de datación por radiocarbono realizado por los autores.

Al parecer, las plantas se congelaron rápidamente y se conservaron intactas. A través del cultivo de tejidos y micropropagación, los autores regeneraron las plantas fértiles, que florecieron un año más tarde en macetas de laboratorio. Según los autores, los sedimentos del permafrost podrían representar una fuente rica de especies de plantas silvestres y la reserva de genes antiguos que siempre se creyeron extinguidos.

 

Las pozas de Xilitla. El surrealismo selvático de Edward James.

Las pozas de Xilitla. 
El surrealismo selvático de Edward James.


Una casa que tiene alas y en la noche canta

Existe en México un jardín oculto entre la frondosa selva de la Sierra Madre Oriental. Un lugar salido de la surrealista mente de un personaje excéntrico y singular que un buen día, decidió hacer realidad sus delirantes quimeras levantando, entre palmeras, musgos y cataratas, uno de los lugares más insólitos que se pueden encontrar en nuestro planeta.




Para contaros un poco la historia de este lugar, extraigo el texto escrito por Natalia Tubau en su libro “Guía de arquitectura insólita”, obra de lectura obligatoria para todos aquellos amantes de estos lugares increíbles.


Edward James

¿Quién podría imaginar que en su delirio arquitectónico un ciudadano británico acabaría levantando una ciudad misteriosa en medio de la selva mexicana?



El complejo construido por Edward James (1907-1984) parece un vestigio de una antigua civilización, pero no lo es. Las Pozas de Xilitla o Casa del Inglés, debe su nombre a las pozas o piscinas naturales del terreno, son el resultado del capricho surrealista de un aristócrata con casi tanta fantasía como dinero.

El complejo parece nacido de la materialización de los antiguos grabados de Piranesi, previamente pasados por los cuadros de Escher, la arquitectura precolombina y una pizca de orientalismo. Una especie de jardín fantasmagórico y deshabitado que emerge en el exuberante entorno de la selva de San Luis de Potosí. Está formado por extrañas construcciones que recuerdan a ruinas misteriosas e intrincadas, como si fueran los restos de una enigmática civilización perdida.



Pasillo de las Siete Serpientes, 
que simbolizan los siete pecados capitales que el hombre debe vencer.



James, mecenas artístico (Dalí, Picasso, Man Ray, Leonora Carrington, Magritte y Stravinsky estaban entre los artistas a los que financió durante años) y probable nieto bastardo de Eduardo VII, descubrió el paraje y concibió el proyecto durante unas vacaciones en la selva mexicana. El paso siguiente fue adquirir 30 hectáreas de terreno, un antiguo cafetal, y dedicar más de dos décadas a hacer realidad su alucinado sueño. Según sus propias palabras: “Construí el santuario para que fuera habitado por mis ideas y mis quimeras”.

Levantó columnas que no sostienen nada, escaleras que no conducen a ninguna parte, puertas que se cierran o abren al aire, y tallas de piedra de formas caprichosas. Además, pobló su estrambótico paraíso selvático con animales salvajes en libertad. Solía pasear desnudo por sus posesiones, acompañado de una cohorte de criaturas domésticas. Tras su muerte, la selva ha iniciado la reconquista del terreno; el musgo y las lianas contribuyen también, a su anárquica e imprevisible manera, a perfilar con nuevo aspecto la obra de James.



Para dar forma a toda aquella fantasía, James contó con la ayuda de tres personas. La primera fue Plutarco Gastelum, un indio que con el tiempo se convirtió en su amigo, ayudante y administrador, y que siempre se encargó de las cuestiones prácticas. Gastelum reclutó a un artesano local, el tallador José Aguilar, que realizó los moldes de madera a partir de los bocetos del propio James, que se utilizaron para el vaciado en cemento de las estructuras. Esta última fase de la tarea y su colocación fueron supervisadas por un arquitecto, Carmelo Muñoz Camacho. De forma ocasional, algunos albañiles nativos fueron contratados para colaborar en el levantamiento de las estructuras.



También hizo falta mucho dinero tanto para adquirir los materiales como para hacerlos llegar hasta el lugar; según algunos cálculos, invirtió en el proyecto entre 5 y 7 millones de dólares.

La estructura más espectacular es la llamada Casa de los Peristilos, concebida por James con la idea de convertirse en su vivienda. Tiene 9 metros de altura y nunca llegó a verla terminada. Reformada, ahora es la residencia del nuevo propietario, el arquitecto Christopher H. L. Owen, y junto con dos de las estructuras secundarias, y que se consideran las obras cumbre de James, la Casa de las Plantas y el llamado Homenaje a Marx Ernst, forma parte de la zona privada, vedada al público.

Sir Edward James definió su obra como “una casa que tiene alas y en la noche canta“. Creo que no se puede definir mejor el lugar que como él lo hizo.











Las manos del gigante, cuya finalidad es proporcionar paz al viajero que emprende este recorrido con el corazón puro y las manos limpias de pecado.







“Templo de las Dos Columnas”, sus plintos son dos zapatos de astronauta y los rodea el esqueleto de una escalera helicoidal dividida en tres tramos, que son la alegoría de las edades del hombre: la niñez, la juventud y la edad adulta.












Fuentes:
Guía de arquitectura insólita, de Natalia Tubau. (Editorial Alba)

Científicos descubren en el estado de Nueva York un bosque entero fosilizado de hace 385 millones de años, el más antiguo del mundo

Científicos descubren en el estado de Nueva York un bosque entero fosilizado de hace 385 millones de años, el más antiguo del mundo.

Frank Mannolini Reconstrucción del bosque de Gilboa

Portada de Nature
Para los científicos, fue como caerse de una máquina del tiempo y caminar por un mundo perdido, en el que podían identificar cada árbol y cada planta, con el aspecto exacto que tenían y en el lugar exacto donde se encontraban durante el Devónico Medio, hace millones de años. 


Científicos del Museo de Nueva York y de las Universidades de Binghamton y Cardiff han desenterrado en el estado de Nueva York un bosque entero fosilizado de 385 millones de años, el suelo del bosque más antiguo del mundo. La investigación, que aparece publicada en la revista Nature, ha permitido describir la extraordinaria riqueza y complejidad de este antiquísimo paraje natural, al tiempo que puede arrojar nueva luz sobre el papel de los bosques actuales y su impacto en el cambio climático. 

Cantera de Gilboa

«Fue como descubrir el equivalente botánico de unas huellas de dinosaurio», explica William Stein, profesor asociado de ciencias biológicas en la Universidad de Binghamton, y uno de los autores del artículo. «El área recién descubierta fue preservada de tal manera que, literalmente, hemos sido capaces de caminar entre los árboles, sabiendo de qué tipo eran, dónde habían echado raíces y cuánto habían crecido».

El reciente descubrimiento se ha hecho en la misma área de las montañas de Catskill, en el Condado de Schoharie, donde fueron encontrados en 1920, durante la construcción de una presa cercana, los fósiles de los árboles más viejos de la Tierra. Pero la cantera se rellenó y la única manera de estudiar este escenario natural era a partir de los fósiles guardados en los museos. Pero, por fortuna, una nueva oportunidad surgió en 2010. Durante la reparación de la misma presa, las autoridades de Nueva York permitieron a los investigadores volver a examinar el sitio. Y se llevaron una auténtica sorpresa. 


No se trataba de unos cuantos árboles, se trataba de la selva entera. Lo que hallaron en esta ocasión fue una gran parte prácticamente intacta del suelo del antiguo bosque, con un impresionante nivel de detalle de la composición global de la selva. Las raíces y las posiciones de las bases de los troncos se habían preservado. 

Árboles de 10 metros
El antiguo bosque resultó inesperadamente complejo. Para empezar, los árboles de Gilboa, de hasta diez metros de altura y parecidos a palmeras, se asentaban en depresiones de casi dos metros de diámetro, rodeados de miles de raíces. Entre ellos se encontraban las aneurophytales, plantas que vívían en el suelo del bosque, como los helechos modernos, posiblemente luchando para abrirse camino como las enredaderas tropicales hoy en día. Las aneurophytales son los primeros en el registro fósil que tenían madera auténtica y el grupo más antiguo conocido en el linaje que condujo a las modernas plantas de semillas. También hallaron un ejemplo importante de un musgo de árbol.

El equipo cree que el área probablemente disfrutó de un ambiente de humedal en un clima tropical. En el momento en el bosque de Gilboa empezó a emerger -durante el período Devónico Medio- la Tierra experimentó una dramática caída en los niveles globales de dióxido de carbono atmosférico y el enfriamiento asociado llevó a un período de glaciación. Los científicos creen que el bosque nos puede enseñar mucho sobre los ecosistemas actuales y ofrecer lecciones valiosas sobre el cambio climático y el futuro del planeta.

 

¿Habeís estado alguna vez en un bunker?...

Pankstrasse. 
En los subterráneos de Berlín.


La estación de ferrocarril subterráneo o U- Bahnhöfe berlinesa de Pankstrasse es, además, un refugio nuclear construido bajo el suelo en 1977, en plena “guerra fría”. Actualmente es otra estación de metro más de la línea U8 de la U-Bahn, pero se construyó con el propósito de albergar a 3.339 personas durante 14 días, en caso de ataque nuclear.

A este tipo de construcciones, una serie de galerías subterráneas comunicadas por las líneas del metro, se las denominaba como: “Instrumento de Propósito Múltiple”, y no es la única. En la línea U7 nos encontramos con la estación de Siemensdamm, en Spandau, construida en 1980 y cuyo refugio podría albergar hasta 4.332 personas. El más grande de estos refugios construidos con un propósito múltiple, sería el túnel de la autopista A2 de Sonnenberg, en Suiza, que daría cobijo a 20.000 personas.

La estación de Pankstrasse se construyó para unir las estaciones de Gesundbrunnen (donde podemos encontrar un refugio de la II Guerra Mundial convertido en museo) y Osloer Strasse, formando la actual línea U8, pero, puestos a escavar, aprovecharon el espacio en una época con la amenaza del fantasma nuclear. 



Las cuatro entradas de acceso a la estación podían sellarse inmediatamente en caso de ataque radioactivo por unos paneles de hormigón móviles, como el que se aprecia en la foto y que ahora oculta del público el área destinada a refugio. La flecha roja señala la esclusa de aire, único acceso en caso de que el búnker se sellase.



Un muro grueso de hormigón armado, ya preparado a la medida justa y protegido por planchas de plomo, sella los accesos al metro.



Una red de pasillos señalizados con pintura fluorescente marcan el camino a las distintas salas. El búnker tiene su propio suministro de agua potable.



Las camas son estructuras de hierro con lonas, se pueden apilar para formar literas. Y en caso de emergencia, sirven de camillas.



Cada litera tiene un juego de sábanas preparado, para agilizar una evacuación.



Este pasillo comunica el búnker con los andenes.



Una cocina completamente equipada y preparada.



Otra vista de las literas. Ahora no se espera una ataque nuclear, pero en caso de gran catástrofe, se utilizarían, aprovechando que ya están equipadas.



Plano de orientación del refugio.



Sala para asistencia médica.



Se dice que los baños no tienen puertas para evitar suicidios. La explicación más generalizada es la de aprovechar al máximo el espacio y agilizar el movimiento

Este refugio posee una planta de abastecimiento de agua potable, un generador de emergencia eléctrico y dispositivos de control de acceso para evitar la sobreocupación.

Así es un Refugio de Precipitación Nuclear. Su utilidad es la de mantener a la población alejada de la lluvia de partículas radiactivas que se produce después de una explosión nuclear durante al menos dos semanas. Las esclusas de ventilación filtran el aire, para que dichas partículas no se introduzcan en el refugio, pero aunque el aire del exterior entra, minimiza la entrada de polvo radiactivo, parecido a la piedra pómez molida, y bloquea las partículas beta y los rayos gamma, que se transmiten por el aire, (la radiación alfa se transmite por contacto o ingestión)

Cerca se encuentra el Museo de Gesundbrunnen.

Este es uno de los muchos refugios que se construyeron en Berlín durante la II Guerra Mundial. Realmente no protegían de los bombardeos, pero la gente no lo sabía y se refugiaba confiada. Los más resistentes eran los refugios privados y los destinados a las tropas, siendo un medio de escape más que de protección. Garantizaba el movimiento por el subsuelo de la ciudad.



Pasillo de entrada al museo.



Todo el recorrido está perfectamente señalizado, el cartel de la puerta dice “Atención escalón” y la flecha ya te indica que el escalón baja... Jejeje...¡Siempre hay que seguir la dirección de las flechas!... Como dicen en mi pueblo... ¡Que golpe que tienes!... Jejeje... Aquí viene que ni pintado la frase.






En el museo las literas sí tienen colchones.



En caso de apagón, la pintura fluorescente señala el camino.



Un cuarto normal en cualquier búnker.



Entre los objetos expuestos en el museo, se encuentra esta máquina para encriptar mensajes.



Habitación 4, capacidad 9 personas. Si pudiésemos ver la fotografía en blanco y negro que hay junto a las literas, apreciaríamos que lo de 9 personas es lo ideal, ya que se trata de una foto original de esta misma habitación rebosante de gente, literas compartidas, gente en el suelo, en los bancos, de pie… donde haya hueco. Está prohibido fumar y también te avisan del escalón. Los carteles de prohibido fumar se encuentran en todas las salas y pasillos.



El museo también exhibe los objetos originales encontrados, los que están más nuevos y se salvaron del vertedero. Hay botes de margarina, leche en polvo para bebés, latas de conserva, y hasta brochas de afeitar y papel higiénico. Estos objetos no estaban al alcance de cualquiera, sino en los búnkeres privados. 

La red de metro de Berlín es relativamente poco profunda, ya que la ciudad está edificada sobre un valle fluvial y terreno pantanoso (el edificio del Reichstag sin ir más lejos se levanta sobre un pantano). Por ese motivo las construcciones subterráneas no son muy profundas, no se construyeron con la finalidad de proteger de las bombas, sino más bien como una serie de galerías de conexión entre los edificios principales, la red de metro, y como vía de escape. Este refugio subterráneo no es a prueba de bombas atómicas, su misión sería proteger a la población superviviente durante los días siguientes a la catástrofe de la lluvia radiactiva.

Aunque el mundo subterráneo de Berlín es relativamente joven y no demasiado profundo, sigue guardando sorpresas.



Un dato agradable, antes de la necesidad de esconderse bajo tierra para protegerse de las guerras, los subsuelos de Berlín se utilizaban para guardar los tanques de cerveza, como los de esta antigua cervecería de la foto.

La asociación Berliner Unterwelten ofrece recorridos por todos los refugios, en este enlace podéis ver la galería fotográfica.

Clip aquí para ver galeria de fotografías del Bunker. (Pasad el ratón por la imagen mayor para que pasen las fotografías)