martes, 31 de mayo de 2011

El Árbol de la Vida (Segunda parte) ... את עץ החיים

LAS EMANACIONES DIVINAS:
LAS DIEZ SEFIROT

Hod 

 "ESPLENDOR", "RECONOCIMIENTO"

Hod es la octava de las diez sefirot, y el quinto de los atributos emotivos dentro de la Creación.
Aparece en la configuración de las sefirot en el eje izquierdo, directamente debajo de guevurá, y corresponde en el tzelem Elokim a la pierna izquierda.

Hod es asociada en el alma con el poder de avance continuo, con la determinación y perseverancia nacidos de un mandato interno muy profundo, con la finalidad de la realización de los propios objetivos de vida. El reconocimiento de un propósito supremo en la vida y la total sumisión a lo que lo inspira, sirve para dotar a la fuente de la propia inspiración con un aura de esplendor y majestuosidad. Así, la palabra hod connota tanto "reconocimiento" (hodaá), como "esplendor", este visto como una especie de "reverberación" en forma de aura (hed) de luz.

El aspecto de hodaá de hod, también se manifiesta como el poder de expresar gratitud, (esto lo califica como una respuesta "sefirótica" a jesed), y también como el poder de "confesión" (vidui).

Las dos sefirot de netzaj y hod son llamadas "dos mitades de un solo cuerpo". A menudo en cabalá, son consideradas como una sóla sefirá (en relación con los Nombres de Di-s, hay uno que los representa: Tzevakot). Esto es más todavía que con respecto a jesed y guevurá (los brazos derecho e izquierdo), netzaj y hod (las piernas derecha e izquierda) sólo pueden llevar a cabo su tarea (caminar), funcionando juntas.

En el Zohar, se hace referencia a ellas como "los platillos de la balanza de la justicia". Netzaj reconoce mientras que hod concede ("reconoce " o "confiesa"). Son los responsables del estado de equilibrio general del cuerpo, por ser los dos pilares sobre los que se mantiene.

En la "unión inferior" (descripto antes en netzaj), la novia entra en un estado conciente de hod. Ella experimenta en forma total la presencia de la providencia Divina, que la llevó a la unión con su novio. Desde lo profundo de su corazón, ella expresa su gratitud y agradecimiento a Di-s, el "tercer socio", de su casamiento.

Hod = 15, la suma de todos los números del 1 al 5. Hod expresa y refleja las cinco emociones del corazón, desde jesed hasta hod. "Biná [la "madre" de las emociones del corazón] se extiende hasta hod."
El estado espiritual identificado en el jasidismo como correspondiente a la sefirá de hod es el de temimut (sinceridad).


LAS EMANACIONES DIVINAS: 
LAS DIEZ SEFIROT
Iesod


"FUNDAMENTO"

Iesod es la novena de las diez sefirot, y el sexto de los atributos emotivos dentro de la Creación.
Aparece en la configuración de las sefirot en el eje central, directamente debajo de tiferet, y corresponde en el tzelem Elokim al órgano reproductivo (en el hombre; y el útero en la mujer).

Iesod es asociado en el alma con el poder de contactarse, conectarse y comunicarse con la realidad exterior (representada por la sefirá de maljut). El fundamento (iesod) de un edificio es su inserción en el suelo, su unión con la tierra, (maljut).

Correspondiendo con el órgano reproductivo en el hombre, iesod es el fundamento de las generaciones por venir. El poder de procrear, es la manifestación del infinto dentro del contexto finito de la criatura llamada ser humano. Cada hombre individual, es "pequeño" respecto de todas las generaciones que vendrán (de él). El iesod es conocido como el "pequeño órgano" del hombre, lo "pequeño que aferra lo grande [infinito]". El iesod es el "pequeño" y "estrecho" puente entre el infinito potencial de procreación que fluye dentro de el, y su actual manifestación en la progenie humana.

Por esta razón, la sefirá de iesod es identificada en la Torá con el tzadik (el justo), como está dicho: "y el tzadik es el fundamento del mundo". En particular, esto se refiere al único, perfecto tzadik de la generación. En el propio cuerpo del tzadik, finito y limitado en tiempo y espacio, se vuelven manifiestos la luz infinita y la fuerza vital creadora de Dios. El tzadik procrea tanto en el plano espiritual, como también en el físico. 

El experimenta procreación en el ojo interior de su conciencia, en el continuo flujo de nuevas ideas e innovaciones verdaderas en la Torá. El procrea despertando las almas de su generación, para que retornen a Dios y la Torá. Y eso es lo que dijo el rebe Shneur Zalman de Liadi, con respecto a la primera mitzvá de la Torá ("fructificad y multiplicaos"), el fundamento de la Torá: "Un judío debe hacer otro judío".

El iesod es conocido también como el brit, el sagrado signo del pacto (que Di-s hizo con Abraham, el primer judío). En particular, el iesod es el pacto entre los dos atributos Divinos de verdad y paz, como dice el profeta (Zejaria 8:19): "verdad y paz van a amar" El origen del amor es representado por el alma de Abraham, sobre el que esta dicho: "Abraham, Mi amante" (Isaias 41:8). Toda su bondad (jesed) desciende (como el agua), para concentrarse en iesod. Allí se crea el pacto entre la verdad absoluta de la Torá y la paz de las mitzvot, buenas acciones realizadas con amor por Israel.

Así como "fundamento" es llamado "principio", iesod es llamado "la conclusión del cuerpo" (el cuerpo, tiferet, se extiende hasta el órgano reproductivo, iesod, como está dicho: "cuerpo y brit son considerados uno").

La propiedad de "paz" -shalom- inherente en iesod, significa entonces el poder de llevar un acto a su conclusión, como nos enseñan nuestros sabios: "uno que empieza una mitzvá es llamado 'final'". Entonces el sentido y poder completo de la sefirá de iesod es su habilidad de manifestar la unión del principio con el final, como está dicho en el Sefer Ietzirá (1:7): "el final está incluido en el principio, y el principio en el final".

Iesod = 80 = 8 (jet) veces 10 (iud) - jai (18). El tzadik es llamado jai, 80 = clal (el cuerpo "general" o "entero" del pueblo judío). El clal, el tzibur ("la comunidad entera") "nunca muere". El tzadik iesod olam (el justo, fundamento del mundo) es el "alma general" (neshamá clalit) de la generación.

Las seis sefirot desde jesed hasta iesod se ensamblan y desarrollan para formar el partzuf de Zeir Anpín. Zeir Anpín recibe su "cabeza" o "poder cerebral" (las tres sefirot superiores jojmá biná y daat) de los partzufim superiores de Aba e Ima.
El estado espiritual identificado en el jasidismo como correspondiente a la sefirá de iesod es la de emet (verdad), como el poder de "verificar" las propias convicciones y emociones en la acción, y adquirir una verdadera autorrealización en la vida.


LAS EMANACIONES DIVINAS: 
LAS DIEZ SEFIROT
Maljut

"REINADO"

Maljut es la última de las diez sefirot, y el atributo emotivo final dentro de la Creación (o más precisamente, el poder de expresar los pensamientos y emociones propios a los demás).
Aparece en la configuración de las sefirot en la base del eje central, directamente debajo de iesod, y corresponde en el tzelem Elokim a la "corona" del órgano de la reproducción, (corona en el hombre; labia en la mujer), o a la boca.

Maljut está asociado en el alma con el poder de auto-expresión. La cabalá identifica tres "vestimentas" básicas (levushim) del alma, las cuales le permiten expresarse: "pensamiento" (majshavá), con el que el alma se revela interiormente; "habla" (dibur) y "acción" (maasé), con los que se revela hacia el exterior.

Maljut como un todo, es llamado a menudo "el mundo del habla", de momento que la palabra hablada representa el medio esencial de auto-expresión, permitiéndole a uno no sólamente revelarse a si mismo a la realidad exterior, sino también guiarla e influenciarla. Por otra parte, el habla le permite a uno ejercitar autoridad y "realeza", el significado literal de maljut.

Maljut, sirve también como un instrumento para establecer una identificación con la realidad exterior. Ejercitar realeza, requiere una extrema sensibilidad hacia las necesidades del reino que uno trata de regir. Por lo tanto, maljut requiere que todo agente de influencia dentro de la Creación asuma una postura receptiva con respecto a la fuente Divina de la autoridad, como el único camino de asegurar el bienestar definitivo del reino mundano.

Al meditar acerca de la Divinidad, el alma sólo puede percibir y ascender a las sefirot superiores a través de la "ventana" o portal de maljut. "Este es el pórtico hacia Di-s, los justos van a entrar a través de él" (salmos 118:20). En el servicio devoto del individuo a Di-s, esto significa recibir sobre si mismo, bajo total compromiso, "el yugo del reino de los cielos".

Maljut = 496, que es la suma de todos los números desde el 1 hasta 31. Sumado a que es un "triángulo" (como fue descripto anteriormente, respecto de las sefirot tiferet y hod), 496 es un "número perfecto" (un número que equivale a la suma de todos sus divisores. Los primeros cuatro "números perfectos" son 1, 6, 28, 496). De esta manera, las diez sefirot finalizan (llegan a su consumación) con un "número perfecto".

La unión de las últimas sefirot, iesod (80) y maljut (496) = 576 = 242.
El principio, la continaución y el final de las sefirot (todas a lo largo del eje central), keter (620), tiferet (1081), y maljut (496) = 2197 = 133.

La sefirah de maljut se desarrolla para formar el partzuf de Nukva d'Zeir Anpín. Comenzando como un punto único, Nukva d'Zeir Anpin recibe todas sus 9 sefirot superiores desde los niveles individuales de maljut contenidos dentro de cada una de las sefirot superiores (maljut de jojmá pasa a ser jojmá de maljut, etc.).
El estado espiritual identificado en el jasidismo como correspondiente a la sefirá de maljut es la de shiflut (humildad). 

Diagrama de los sefirot

  1. Los textos más tempranos que describen el árbol de vida son el Bahir, el Sefer Yetzirah, el Sefer Raziel Hamelech y el Zohar (probablemente el más influyente). Éste describe el Árbol de la Vida como una especie de diagrama (aunque no necesariamente físico) que tiene 10 (a veces 11) sefirot y 22 (a veces 24) senderos que interconectan varios sefirot. Cada sefirá y sendero tiene una característica diferente, un número diferente, la carta, el rasgo físico, el planeta, etc. Hay mucho desacuerdo acerca de los atributos que cada sefirá y sendero poseen.
Los 22 senderos del Árbol de la vida
  1. Aleph
  2. Beth
  3. Gimel
  4. Daleth
  5. Heh
  6. Vav
  7. Zayin
  8. Cheth
  9. Teth
  10. Yod
  11. Kaph
  12. Lamed
  13. Mem
  14. Nun
  15. Samekh
  16. Ayin
  17. Peh
  18. Tzaddi
  19. Qoph
  20. Resh
  21. Shin
  22. Tau

El Árbol consta de 32 elementos los cuales corresponden a las 10 sephiras o instrucciones elementales y a las 22 letras del alfabeto fenicio y semítico y por extensión a nuestros códigos generales y específicos de comportamiento.

Estas 22 manifestaciones perceptibles del humano corresponden a la naturaleza y a la relación con su entorno, corresponden, entonces a sí mismo, a su especie, género y demás componentes de cualquier realidad relativa.
De esta realidad debemos decir que la reducción numerológica del número 32 es el 5, lo que significa que este número contendrá la instrucción, contendrá el mandato esencial.

Así, podemos sostener que el mandato del sistema es el 5 y que su especificación es el Pentagrammaton, además, podemos decir que la Torah, la Biblia, el Corán y todos los códices humanos ayer, hoy y siempre, si son reales devendrán de este factor, del 5.

A este 5 elemental, se le llama ALHIM, Dios, y su clave es H, a efectos de nuestro análisis se divide en 2, en el Uno, AChD y posteriormente en el Cuatro, a este se le llamará el Tetragrammaton.

La primera parte del 5 como instrucción primordial es la Unidad abstracta e ininteligible a la cual todo irá nuevamente ahora o a última instancia, esta unidad, sea el Uno, es AChD, es el 13, y la razón que sea este número o palabra y no otro cualquiera es la siguiente:

La Unidad como tal no existe en el esquema de este modelo, ésta se representa como una trinidad funcional y estructural, como AChD, que en su inicial fragmentación sería el 12, ChD, del cual procurará al número siguiente, al Uno, al Aleph, fijado en el centro y medio de las 12 constelaciones, a fin de ser el 13, la Unidad.

Esta fenomenología se manifiesta en todo, hasta en el núcleo del átomo, el cual contiene tres elementos.

Estas palabras corresponden a las 10 sephiras y a los 22 senderos resumidos de la existencia, y por supuesto de la muerte o cualquier otro estado del Árbol, su significado se verá más adelante, por ahora, podemos decir que de este esquema nacerá la clarividencia de las cartas del Tarot y el simple juego de naipe que conocemos.

Son 32 elementos, divididos inicialmente en dos partes, sean el 10 y el 22, resumidos en el 1 y en el 4, primero, debemos detectar que estas dos cifras, 10 y 22, encierran tres arcanos cada una; el 10 = El doble mandato, o 10 mandamientos = 1 = la Unidad = el ciclo, el 22, el cual numerológicamente es irreductible, nos aventuramos a fragmentarlo en el 13 = la Unidad = la duada extendida = el funcionamiento estructural = el código inicial del Tetragrammaton.

Por otro lado es importante señalar que la cifra 32, consta del 3 y del 2, para deducir que el segundo nivel de este código es la triada y la duada, este nivel es formal y proyecta funcionalmente a su anagrama, al 23, a los cromosomas del gameto, y a la primera palabra de la Tora; BRA, ברא, podemos ver, o sentir los primeros procedimientos de este bendito Árbol de la Vida, cuyo conocimiento mandó afuera a nuestros ancestros del Proyecto ODN, o del Paraiso.

Los 22 senderos del Árbol de la vida

Salmo : 119 – 1
Felices los que se conducen sin tacha
y siguen la enseñanza del Señor.

- 1-
Alef
Aprenderé y grabaré tus justos decretos en lo íntimo
de mi corazón
Entonces te alabaré con labios sinceros,
yo seré uno de tu pueblo y tú serás mi Dios, mi Padre Celestial

- 2 –
Bet
¡Bendito tú, Señor!, Atento a tu palabra, me regocijaré en el camino
de tus mandatos, más que en todas las riquezas.

- 3 –
Guímel
¡Abre mis ojos a la luz verdadera, y miraré que soy tu hijo Señor!
Descubre los ojos de mi espíritu y contemplaré
las maravillas de tu enseñanza.

- 4 –
Dálet
He escogido el camino de la verdad para hacer mis trabajos.
Favoréceme con tu enseñanza y hazme perseverar en ella
porque he puesto tus juicios delante de mí y deseo cumplir tus decretos.

- 5 –
He
Dame entendimiento para guardar fielmente tu enseñanza
¡Quiero obedecerla de todo corazón!
Y entregarte toda la alegría que debieron darte mis antepasados.

- 6 –
Vau
Muéstrame, Señor, tu amor y salvación
Hazte presente en mí, tal como lo has prometido.
Y lucharé incansablemente hasta ver restaurado tu reino

- 7 –
Zain
Tus leyes han sido mis cánticos en este mundo,
en esta tierra donde aún soy un extranjero. Padre amado.
¡Anhelo poner en práctica tus enseñanzas y recibir tus bendiciones!

- 8 –
Chet
Señor por las noches me acordaré de tu amor,
me pondré a pensar en mi condición de hijo(a) verdadero tuyo,
y presto volveré al camino que tú quieres, obedeciendo tus mandatos

- 9 –
Tet
Padre he dado motivo para que el príncipe del mal
me acuse ante ti con insolencia,
mas por mi arrepentimiento has perdonado mi culpa.
Inspírame con tu espíritu a cumplir de todo corazón tus preceptos.

-10 –
Yod
Que mi corazón lleno de tu amor sea perfecto en tus leyes,
para no tener de qué avergonzarme delante de los impíos.

- 11
Caf
Dame vida y luz, de acuerdo con tu amor, y daré frutos.
Aviva mi fe y cumpliré sin tardanza los mandatos de tus labios.
Por tu amor me haré digno de ser tu hijo(a) y alegraré tus días

- 12 –
Lámed
Señor, tu palabra es imperecedera;
¡Afirmada está en el cielo!
Tu fidelidad permanece eternamente.

-13 –
Mem
Mi Fe está en tu palabra, mi poder en seguir tus consejos
Tus mandamientos son míos para siempre; los amo,
en ellos crecí y me han hecho más sabio que mis enemigos.

-14 –
Nun
Mi herencia eterna son tus mandatos, Padre Celestial.
Que jamás me falten tus consejos porque ellos me alegran el corazón.

- 15 -
Sámec
De tus preceptos he sacado entendimiento,
por eso aborrezco toda conducta falsa.
¡Aléjense de mi hipócritas, porque a fe ciega y sin demora
voy a cumplir la voluntad de mi Dios!

- 16 –
Ayin
Yo soy tu hijo(a) Señor, háblame al oído
y dame entendimiento, pues quiero que me des a conocer
sin equívocos, las instruciones que tienes para conmigo.

-17 –
Pe
Señor, instrúyeme y hazme andar conforme a tu palabra:
no permitas que el mal me domine, pues ríos de lagrimas
brotarán de mis ojos si veo quebrantadas tus leyes.

- 18 –
Tsade
¡Señor no me abandones en manos de mis opresores!
Humilde soy, pequeño y despreciado,
pero no me olvido de tu amor ni de tus preceptos.

- 19 –
Cof
Señor te llamo desde lo profundo de mi corazón.
Sé que sufres y por eso a ti clamo, ¡inflámame de amor antes de dar cada paso!
¡Ilumíname!, para que yo pueda cumplir fielmente tus mandatos.

- 20-
Resh
Señor, por amor tú enviaste la palabra viva con tu propio espíritu
para darme vida, y revelarme que soy tu verdadero hijo(a).
En tu palabra se resume la verdad, pues eres fiel a tus promesas
como eternos y justos son todos tus decretos.

- 21 –
Sin
No importa si hombres poderosos me persiguen
o que los malvados traten de oprimirme con sus engaños, mi corazón
estará feliz si encuentra refugio en tu amor y en la verdad de tu palabra.
Tú estas delante de todos mis caminos

- 22 –
Tau
Estoy en paz y feliz con tu promesa, como quien se encuentra un gran tesoro.
Broten de mis labios las alabanzas y de mi corazón la reverencia,
pues tú me has enseñado con paciencia tus leyes.
Esté lista tu mano y tu aliento a rescatarme, porque he preferido tus preceptos. 


Oración final:
Señor, llegue mi oración y mis caminos hasta ti,
¡Oh Padre, tu amor y tus preceptos son mi delicia!.
Viva por ellos el alma de los hombres en tu luz eternamente. Amén 



Conciencia de Unidad.

Transmitiéndoles nuestro Amor, Gratitud y 
Respeto a la Madre Tierra. 

Los cambios y movimientos planetarios dependen enteramente de Nosotros como habitantes del planeta y de nuestra capacidad para abrir el corazón y sintonizarnos con la concienica de unidad. ya no hay marcha atrás, debemos hacernos conscientes en el ahora que la frecuencia del planeta realmente se ha acelerado. 


Nuevamente a raíz del terremoto de Japón el eje de la tierra se ha movido unos cuantos centímetros y ha generado la disminución de la duración del día. 

Estos movimientos planetarios son el resultado de los ajustes que la madre tierra está realizando en sus rejillas magnéticas al alinearlas con la energía electromagnética cósmico cristica. Y como resultado tenemos la aparente aceleración del tiempo que no es otra cosa que un espejo de la verdadera aceleración de frecuencia que estamos viviendo. 


Debemos hacernos concientes de que el tiempo mecánico y su medida corresponde a la vieja energía y a la vieja forma de crear la realidad. a medida que la frecuencia se acelera, el tiempo va perdiendo su forma y comenzaremos a alinearnos al no tiempo.


En los pasados milenios a medida que la frecuencia del Planeta descendió a lo largo de los milenios, los Cristales de la Tierra que por si mismos son receptores y transmisores de frecuencias, energía e información, poco a poco fueron entrando en un letargo, debido a la que la frecuencia del planeta entero y sus habitantes estuvo desalineada de la conciencia y la frecuencia de la Unidad. 

Por ello, es fundamental para acelerar nuestro proceso de despertar que comencemos a sintonizarnos con los Cristales del Planeta. Resonar significa honrarlos y Amarlos al igual que amarnos.  



Muchos Cristales del Planeta, sobre todo aquellos ubicados en las zonas que han sido devastadas por el Ser Humano, se encuentran en una especie de Letargo producto del maltrato y la inconsciencia de los seres Humanos. 

Asi mismo cada "ser habitante" del Planeta tiene consciencia y corazón y se ve afectado por las frecuencias que son pulsadas desde la mente de los Seres Humanos. 
Los Cristales en estos procesos causados por la Humanidad entraron en un sueño profundo y es por ello que debemos despertarlos sintonizandolos en el Ahora pulsando Amor y Gratitud hacia ellos.  


A medida que la Madre Tierra fue avanzando a través del Universo hasta adentrarse en el interior del cinturón de fotones, las frecuencias a las cuales estamos expuestos son cada vez mas elevadas, lo cual conlleva una creciente aceleración de la frecuencia del Planeta y por consiguiente de la conciencia colectiva.

Nuestra consciencia se expande y eso nos permite trasladarnos desde un marco de consciencia y percepción de la vida desde la visión de la Separación hacia la visión y entendimiento de la Unidad. 

A este proceso se le ha llamado ascensión o salto cuantico, que no es otra cosa mas que un movimiento natural expansivo en forma de espiral que llevan a cabo los seres y los planetas a través del Universo. 
El universo se mueve en base a frecuencias y sonido. La frecuencia es Luz e información que a medida que se expande a través del Universo da forma a las dimensiones y los saltos cuánticos son por tanto, un proceso natural.


La Madre Tierra al recibir estas frecuencias de Luz manifestadas como rayos cósmicos portadores de Información, ha ido poco a poco desde hace muchos años, amplificando y transmitiendo estas frecuencias, pulsándolas a través de la resonancia de su corazón cristalino en beneficio de todos que habitan sobre ella. 
En respuesta a esta resonancia manifestada como el Pulso de la Madre Tierra, todos sus cristales están comenzando a transmitir un gran cúmulo de información a través de la resonancia conjunta, impulsándonos hacia el desarrollo de la conciencia Cósmica de Unidad.

Los Cristales de la Tierra portan un papel fundamental en el proceso de transformación del Planeta y de la Consciencia de todos los Seres Humanos. De esa manera los cristales de la Tierra están despertándose y resonando en el ahora, recordándonos y activando nuestras memorias originales, es decir, nuestra conciencia de Unidad.


Por ello, es fundamental que los Seres Humanos nos reconectemos a la frecuencia cristalina del Planeta. Los cristales son los transmisores naturales de las Frecuencias Cristicas Solares de Ascensión y en este momento estan resonando y pulsando un llamado para la humanidad. 
Es necesario que reconectemos con su frecuencia y trabajemos en conjunto con ellos para de esa manera recibir las pulsaciones de Luz y Sonido emitidas desde el corazón de la Madre Tierra en Resonancia con el Sol Central. 


Los Cristales del Planeta están despiertos en gran medida y ya están pulsando estas frecuencias. Sin embargo, es necesario que el Ser Humano pulse por la Unidad entre ellos y la reconexión con los Cristales Planetarios en profunda Gratitud y Servicio Cooperativo en Unidad con la Madre Tierra.


En el pasado 10:10:10 nos alineamos para sincronizarnos con los portales Cristalinos de las Aguas en sincronía con la Resonancia de los Cristales etericos que existen en cada molécula de las Aguas Planetarias. En el ahora y preparándonos para la Sincronizacion Cósmica 11:11:11 podemos trabajar alineándonos con los Cristales físicos y etericos del Planeta, especialmente aquellos ubicados en las Montañas y en las Pirámides.



¡Ahora debemos de comenzar a Pulsar la Humanidad con un mismo pulso sincronico con el corazón de la Madre Tierra y mas alla hacia el Universo mismo!

lunes, 30 de mayo de 2011

LOS CICLOS DE LA LUNA

Desde la más remota antigüedad la actividad humana se ha sometido al influjo de la Luna. ¿Podemos en nuestros días aprovechar esta antigua sabiduría?

Sería absurdo negar la influencia que ejerce sobre la Tierra nuestra fiel compañera de la noche, la Luna. Desde numerosos fenómenos de la Naturaleza, como las mareas o los cambios meteorológicos, hasta la menstruación, e incluso el comportamiento de muchos animales, están estrechamente relacionados con ella.

El ser humano, como parte integrante de la Naturaleza, siempre supo de la influencia a que este astro le sometía, y por ello en todas las épocas el calendario lunar fue de vital importancia porque, si bien el hombre no podía evitar tales ciclos, sí podía beneficiarse de ellos aprovechando sus influencias para diversos trabajos y actividades, tales como la siembra, la recolección de las plantas, curaciones e incluso otras de índole más ordinaria como lavar, cocinar o limpiar.

Debido a nuestra actual forma de vida, esperar el momento oportuno para cada cosa es prácticamente imposible, pero en muchas oportunidades sí que podemos comprobar y experimentar por nosotros mismos la veracidad de esta antigua sabiduría. Los consejos que ofreceremos en este artículo son un breve extracto de los abundantes libros que han recopilado parte de este saber tradicional y que todavía hoy, en numerosos puntos de Europa, siguen formando parte de la vida diaria de muchos campesinos.

LA LUNA NUEVA

Durante su vuelta alrededor de la Tierra, que dura 28 días, la Luna muestra al Sol siempre la misma cara, que podemos admirar en todo su esplendor cuando está llena. La otra cara, en cambio, permanece sumida en la noche eterna. Si la Luna se encuentra (vista desde la Tierra) entre la Tierra y el Sol, volverá su cara oculta hacia nosotros. Cada mes, cuando esto sucede, resulta imposible verla, al quedar borrada por el Sol; se trata de la luna nueva, llamada en otros tiempos la luna muerta.

En los calendarios, la Luna nueva viene dibujada generalmente como un diminuto disco negro o con rayitas negras. Durante esta fase reina un breve período de influencias especiales sobre los seres humanos, los animales y los vegetales. Nuestro cuerpo, por ejemplo, tiene durante estos días una gran predisposición para eliminar sustancias tóxicas; de ahí que siempre resulte aconsejable aprovechar estos días para deshacerse de una mala costumbre o de un hábito nocivo. De igual modo, en el mundo vegetal, después de una poda en este tiempo, los árboles enfermos se recuperarán mejor.

LA LUNA CRECIENTE

Después de la luna nueva, girando sobre la superficie lunar de izquierda a derecha, aparece la cara orientada hacia el Sol de nuestro satélite, la cual veremos en forma de un creciente finísimo. Se trata de la luna creciente, abriéndose paso a su vez con sus influencias características. La etapa que aún le queda por cubrir hasta la media luna también se conoce con el nombre de cuarto creciente o primer cuarto, fácilmente reconocible por su aparente similitud con la letra «D». Los otros seis días que median entre la media luna y la luna llena reciben el nombre de segundo cuarto, y la duración total de la luna creciente es de unos trece días.

Durante estas dos semanas, todo lo que se incorpora al cuerpo, lo que lo desarrolla y fortalece, tiene doble efecto, incluida la alimentación, ya que poseemos una gran capacidad para absorber y almacenar energía. Cuanto más crezca la luna, más desfavorable será el proceso de curación de las heridas y el postoperatorio. La ropa, por ejemplo, no quedará tan limpia como durante la luna menguante, e incluso está comprobado que durante la luna creciente y la luna llena es cuando nacen los bebés.

LA LUNA LLENA

Son famosos los relatos, recogidos en el cine y en la literatura, donde la aparición de la luna llena produce toda una serie de extraños fenómenos. Pero si, afortunadamente, en la mayoría de los casos todo depende de la desbordante fantasía de su creador, también es cierto que, como toda leyenda, esconde una parte de verdad. Éste es el caso de la luna llena, el astro más resplandeciente del cielo nocturno, que en el escaso tiempo que dura su visita, hace notar su claro influjo sobre la Tierra. En los calendarios, la luna llena viene representada mediante un disco blanco.

En el plenilunio, los sonámbulos se pasean dormidos, las heridas sangran con más persistencia, las plantas medicinales recogidas durante este período tiene más eficacia, y los árboles podados en esta fase pueden morir. A otros niveles, durante estos días los actos de violencia y los accidentes aumentan considerablemente.

LA LUNA MENGUANTE

La luna prosigue lentamente su camino, y vemos que su cara comienza a desaparecer de derecha a izquierda, asemejándose a la letra «C».

Las operaciones tienen mayor éxito que en ninguna otra fase; casi todas las tareas domésticas parecen más fáciles de hacer y, algo realmente útil para los que cuiden su línea, es que quien coma más en cuarto menguante notará que no aumenta tanto de peso. También es el momento propicio para trabajar en el jardín y en el campo, por ejemplo para plantar tubérculos y raíces, aunque es mala época para otros trabajos.

Significado de los Mandalas.

Mándala es un término de origen sánscrito, que significa diagramas o circulo sagrado, son representaciones simbólicas bastante complejas, utilizadas tanto en el budismo como en el hinduismo.

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Los mandalas son diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmos y el microcosmos, utilizados en el budismo y el hinduismo. Estructuralmente, el espacio sagrado (el centro del universo y soporte de concentración), es generalmente representado como un círculo inscrito dentro de una forma cuadrangular. En la práctica, los yantra hindúes son lineales, mientras que los mándalas budistas son bastante figurativos. A partir de los ejes cardinales se suelen sectorizar las partes o regiones internas del círculo-mandala.

Por otra parte, la mayoría de las culturas posee configuraciones mandálicas o mandaloides, frecuentemente con intención espiritual: la mandorla (almendra) del arte cristiano medieval, ciertos laberintos en el pavimento de las iglesias góticas, los rosetones de vitral en las mismas iglesias; los diagramas de los indios Pueblo, etcétera.

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Es muy probable que esta universalidad de las figuras mandálicas se deba al hecho de que las formas concéntricas sugieren una idea de perfección (de equidistancia con respecto a un centro) y de que el perímetro del círculo evoque el eterno retorno de los ciclos de la naturaleza (tal como en la tradición helenística lo proponía, por ejemplo, el uróboros).

A su vez, en los rituales mágicos es frecuente la separación de un espacio sacro respecto de uno profano; para esto, en la tradición del ocultismo occidental, se ha recurrido y recurre a los círculos mágicos; el espacio sacro —o al menos el del ritual— es el inscripto en tales círculos que, de este modo, cumplen funciones análogas a los mándalas orientales.

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Esta universalidad de los mándalas hizo que el psiquiatra Carl Gustav Jung los privilegiara como expresiones probables de lo inconsciente colectivo. Para Jung, el centro del mándala figura al sí-mismo (Selbst), que el sujeto intenta lograr perfeccionar en el proceso de individuación.

LA BARCA, SÍMBOLO DE LA VIDA


La barca simboliza la travesía, el viaje por el mundo manifestado, y también por el más allá, principio de conservación y renacimiento de los seres.

Cuando nacemos tenemos nuestra primera barca en la cuna, la cual releva el seno de nuestra madre, que siempre queda en nosotros como el recuerdo de los orígenes. Éstos se traducen en las nostalgias inconscientes del retorno al útero, y su balanceo nos recuerda la felicidad de la seguridad despreocupada.

SUS ORÍGENES, SU HISTORIA, SUS MITOS

En las tablillas asirias se habla del diluvio. Nos cuenta la tradición caldea que Nuah viaja dentro del arca que flota sobre las aguas. El arca es el emblema de la Luna (Argha) o principio femenino. Y Nuah simboliza la inteligencia, el verbo que vivifica y fecunda la materia, la gobierna y anima, y es el espíritu que se remueve sobre las aguas. Éstas equivalen simbólicamente a la serpiente de las antiguas cosmogonías, el gran abismo de la materia sobre el cual boga el arca hacia el monte de salvación. Los animales encerrados en el arca simbolizan las pasiones humanas, y aluden a ciertas pruebas de la Iniciación en los Misterios instituidos en muchas naciones.

En una de esas tablillas, afirma la diosa Isthar:
Por seis días y noches dominaron el viento, el diluvio y la tormenta.
En el séptimo día calmó la tempestad y cesó el diluvio que todo lo había destruido como un terremoto. Las aguas volvieron a sus cauces y amainó el viento y cesó el diluvio.
Yo percibí la costa en el límite del mar.
.... al país de Nizir fue la nave (Argha o Luna); la montaña de Nizir detuvo la nave.
.... en el transcurso del séptimo día solté una paloma que se fue y no volvió...
Edifiqué un altar en la cumbre del monte.

En la India los textos puránicos nos cuentan que Vaivasvata salva a un pececillo en que encarna Vishnú para advertir por su boca a aquel justo varón del inminente diluvio que va a sumergir la tierra y ahogar cuanto en ella vive, por lo que le manda construir una nave en la que se había de embarcar con toda su familia. 

Así lo hace Vaisvasvata, e incorpora asimismo una pareja de animales de cada especie y una semilla de cada planta. Luego empezó a caer la lluvia. Entonces vino a colocarse delante de la nave un enorme pez unicornio, a cuyo cuerno ató Vaivasvata una soga, con arreglo a las órdenes recibidas, de modo que el pez pudiese remolcar la nave por entre los elementos desencadenados, hasta que, apaciguada su furia, el pez se detuvo con la nave en la cumbre de los Himalayas. Este Pez Vishnú (Matsya Avatara), es el Manú, legislador del ciclo actual y de los Vedas.

El relato más completo del diluvio nos lo da el Mahabharata. Una de las versiones de este relato afirma que Vaivasvata fue el progenitor de todos los pueblos de la tierra, y otra versión nos lo presenta, a manera de la leyenda griega de Deucalión y Pirra, arrojando guijarros en el limo dejado por las aguas para engendrar hombres.

En la tradición hebrea tenemos el Arca de la Alianza, situada en la parte más retirada del tabernáculo; contenía las dos Tablas de la Ley, la vara de Aarón y un vaso lleno de aquel maná del que el pueblo se había nutrido en el desierto. Era la prenda de la protección divina y los hebreos la llevaban en sus expediciones militares. Al trasladarla con gran pompa al palacio de David, los bueyes que tiraban del carro hicieron inclinar el Arca; según la tradición, aquel que la tocó para retenerla cayó al punto herido de muerte, pues no se toca en vano lo sagrado. 

 
El arca conserva el conocimiento. Noé conservó el conocimiento antediluviano, es decir, todo el conocimiento de las edades antiguas, y el Arca de la Alianza todo el conocimiento de la Torá.


El Arca es el Argha de los Misterios en forma de nave. El Argha era un vaso oblongo, usado por los sumos sacerdotes como cáliz sacrificador en el culto de Isis, Astarté y Venus. Todas ellas representaban los poderes generadores de la Naturaleza y por tanto al Arca que contenía los gérmenes de todas las cosas vivas.

Isthar o Astoreth (la Luna) era un símbolo impersonal de la Naturaleza, el Barco de la Vida que lleva los gérmenes de todo a través del Océano Sideral sin límites.

La nave en forma de barco de la media luna encierra en sí todos los símbolos comunes del Barco de la Vida, tales como el Arca de Noé, el Yoni de los indios y el Arca de la Alianza.

Toda arca o altar, entre los egipcios, indos, caldeos o aztecas, era un símbolo del yoni o matriz de la Naturaleza. El arca de Osiris, con las sagradas reliquias del dios, era del mismo tamaño que el arca judía, afirma el egiptólogo S. Sharpe, llevada por sacerdotes con unas varas que pasaban por sus anillos en sagrada procesión, como el arca alrededor de la cual danzaba David, rey de Israel. Los dioses mejicanos tenían igualmente sus arcas. Diana, Ceres y otras diosas y dioses tenían las suyas.

Es notable la semejanza exterior de algunas de las arcas egipcias que tenían por remate dos figuras humanas provistas de alas, como el Arca de la Alianza.

El sarcófago que se encuentra en la pirámide de Cheops es símbolo del principio femenino, una "nave" simbólica o un vehículo en forma de bote, y un recipiente simbólico del germen de la vida. En los días de los Misterios de la Iniciación, el candidato que representaba al dios solar descendía dentro del sarcófago y representaba el rayo vivificador penetrando en la matriz fecundada de la Naturaleza.

Plutarco nos cuenta que el Sol y la Luna emplean como vehículos, en su ruta celeste, navíos de transporte.

Filón compara el arca de Noé con el cuerpo del hombre. Uno y otro presentan una forma rectangular, a las celdas del arca corresponden las cavernas de los sentidos, orejas, ojos y nariz.

En sus tratados De arca Noé moral y De arca mystica, Hugo de San Víctor se inspira en esta tradición y recoge también las grandes nociones de Orígenes, a las cuales se refiere explícitamente. El arca misteriosa es figurada por el corazón del hombre. Hugo la compara también a un navío. Estudia sucesivamente los diferentes elementos del arca para darles una triple interpretación literal, moral y mística.

El arca del corazón encuentra su análogo en el lugar más secreto del templo, donde se ofrece el sacrificio, que figura el centro del mundo. El arca conserva siempre un carácter misterioso. Jung descubre en ésta la imagen del seno materno, del mar en el cual el Sol es engullido para renacer. En el primer caso se la compara a menudo con el seno materno que produce la leche. (Aquí se asocia la leche con el Soma).

Es el vaso alquímico donde se efectúa la transmutación de los metales. Es también el vaso del graal. El tema del corazón como arca y vaso es un símbolo constante en la mística del período románico. El corazón del hombre es el lugar donde se opera la transfiguración.

El arca es un símbolo del cofre del tesoro, tesoro de conocimiento y de vida. Es principio de conservación y de renacimiento de los seres. En la mitología sudanesa, Nommo envía a los hombres el Herrero primitivo, que desciende a lo largo del arco iris con el arca que contiene un ejemplar de todos los seres vivos, de los minerales y de las técnicas.

El simbolismo más general de la copa se aplica al graal medieval, cáliz que recogió la sangre de Cristo y que contiene a la vez la tradición momentáneamente perdida y el elixir de inmortalidad. La copa contiene la sangre y por lo tanto es homóloga del corazón y en consecuencia del centro. Por eso el hieroglifo egipcio del corazón es una vasija.


El graal es etimológicamente a la vez un vaso (grasale) y un libro (gradale), lo que confirma la doble significación de su contenido: revelación y vida. El graal era designado también como el Vaisel: símbolo del navío, del arca que contiene los gérmenes del renacimiento cíclico y de la tradición perdida. La Media Luna equivale también a la copa y a la barca.

El símbolo del germen, de la tradición no desarrollada pero destinada a serlo en el ciclo futuro, se halla de nuevo en los símbolos de la caracola y de la letra árabe Nun (una semicircunferencia, el arca que contiene un punto: el germen).

Es de destacar cómo se complementan el arca y el arco iris, que aparece por encima de ella como signo de alianza. Se trata de dos símbolos análogos, pero inversos; uno relativo al dominio de las aguas inferiores, y el otro de las aguas superiores; que se completan para reconstruir una circunferencia: la unidad del ciclo.


La concha, al evocar las aguas donde se forma, participa del simbolismo de la fecundidad propio del agua. Su dibujo y su profundidad de caracola recuerda el órgano sexual femenino. Son innumerables las obras de arte donde vemos a Venus sobre una concha transportada por las olas del mar, o sentada en un carro en forma de concha marina.

Entre los aztecas, Teccaciztecatl, el de la concha, es el dios de la Luna. Su símbolo, la concha marina, representa la matriz de la mujer y significa nacimiento, generación; la Luna preside el nacimiento de la vegetación y de la vida en general.

La palabra "arcano" deriva etimológicamente de arca.
Timeo de Locres, hablando del Arca, la llama el principio de las cosas mejores. A nadie se le muestra el Arcano excepto al más elevado.

El arca es en la tradición cristiana uno de los símbolos más ricos: la morada protegida por Dios y salvaguardada de las especies; de la presencia de Dios en el pueblo de su elección; de santuario móvil que garantizaba la alianza de Dios y de su pueblo; y de la Iglesia. En el Cristianismo reviste el triple sentido simbólico de nueva alianza universal y eterna; de nueva presencia real y de nueva arca de salvación, no ya contra el diluvio, sino contra el pecado, abierta a todos para la salvación del mundo, donde los creyentes se acomodan para vencer las asechanzas de este mundo y las tentaciones de las pasiones.

Es también el más antiguo monumento cristiano, pues la Iglesia se halla representada por una nave y los apóstoles son pescadores y pilotos que la guían.

La barca de Pedro es el símbolo de la Iglesia, y la nave de los edificios de las iglesias tiene la forma de un casco de navío invertido y puede aparecer como instrumento de navegación celeste.

En los cementerios de Roma con frecuencia se ven esculpidas naves que marchan en dirección de un faro que brilla a lo lejos. 

LA BARCA Y LAS FESTIVIDADES

En la gran ceremonia anual de los egipcios que se celebraba en el monte de Athyr, la barca de Isis era llevada en procesión por los sacerdotes y se comían tortas o bollos marcados con el signo de la cruz (ankh). Esto se hacía en conmemoración del llanto de Isis por la pérdida de Osiris, lo cual daba a la festividad de Athir un carácter solemne e imponente. Platón alude a las melodías propias del caso y afirma que eran antiquísimas. El Miserere que se canta en Roma deriva, de hecho, de dicho canto, y se le parece en su cadencia melancólica. Detrás del arca seguían doncellas cubiertas con un velo.

En Egipto y luego en Roma se celebraba una fiesta de la Nave de Isis, que tenía lugar en marzo, al comienzo de la primavera. Un navío nuevo, cubierto de inscripciones sagradas, purificado por el fuego de una antorcha, con velas blancas desplegadas, lleno de perfumes y de cestas, era lanzado al mar y abandonado a los vientos; debía asegurar una navegación favorable el resto del año. La nave de Isis es el símbolo del sacrificio a los dioses con vistas a la salvación y a la protección de todas las demás naves: representa a la comunidad de los hombres embarcados en la misma nave de la nación o del destino.

En la procesión de Isis, descrita por Apuleyo en su libro Metamorfosis uno de los sacerdotes llevaba como lámpara una góndola de oro que irradiaba la claridad más viva.

En Grecia, los atenienses agasajaban a su diosa patrona, Atenea, dedicándole sus más hermosos templos y sus mejores fiestas. Cada año celebraban las Panateneas, y cada cuatro años, desde el 566 a.C., la Gran Panatenea. Ambas festividades se unificaron en el siglo V. Se dice que fueron instituidas por Teseo para conmemorar la participación de Atenea en la guerra contra los Gigantes. La fiesta tenía lugar en julio y duraba varios días. Se formaban procesiones festivas y se hacían juegos atléticos. Los premios consistían en vasijas de barro llenas de aceite puro. 

En la festividad de la Gran Panatenea participaba toda la gente del Ática. Las más bellas y jóvenes muchachas de Atenas transportaban el velo de la diosa, que habían estado tejiendo durante muchos meses en su honor y se lo ofrecían llevándolo en un desfile que era el acto más importante de todas las fiestas. Lo transportaban en una simbólica embarcación en cuyo mástil ondeaba el velo de la diosa; era amarillo y adornado en oro, con bordados que representaba las batallas de Atenea contra los Gigantes. El desfile comenzaba en el Cerámico, siguiendo la calle Panatenea pasaba por el Ágora y llegaba a la Acrópolis.

Atenea es también la protectora e instructora de los artesanos, entre ellos de los carpinteros constructores de carros y navíos. Tektón, hijo de Harmón el Ajustador, construyó para Paris, con la ayuda de Atenea, la nave que llevó a Helena hasta Troya. Supuestamente Atenea asiste con sus consejos y ayuda a Danao, el inventor del primer navío.

Hesiodo, en su libro Trabajos y Días, atribuye únicamente a los servidores de Atenea la capacidad de ajustar las maderas curvas en el talón y acoplarlas al timón.

Cuando Atenea dirige la construcción de la nave de los Argonautas, ella misma va al Pelión para seleccionar los árboles que el hacha debe cortar. Ella enseñará al carpintero Argos el arte de medir con regla los travesaños de madera.

La barca también es un emblema de Jano, pues el dios navegaba por el tiempo en los dos sentidos, símbolo de la doble cara de su poder.

Recordamos también las innumerables navegaciones a la búsqueda de las Islas o del Vellocino de Oro por los Argonautas, que son siempre búsquedas del centro espiritual primordial o de la inmortalidad.

Entre los Celtas se encuentra el motivo de la barca solar tirada por cisnes.

Los Ashvins, dioses hindúes con cabeza de caballo, a veces tienen un navío por emblema.

La asimilación de la Media Luna a una barca es corriente entre los sumerios, donde el dios Luna, navegante del cielo, es el hijo del dios supremo Enlil; Enki, dios de las aguas y ordenador del mundo, es también un navegante.

En Japón el príncipe Ninigi, nieto de la diosa solar y organizador del Imperio, desciende también del cielo en un navío.

Según los viejos mitos, los cataclismos geológicos sobrevienen al término de cada ciclo, pero el mundo no es destruido, sólo alterado para que nuevas civilizaciones vuelvan a florecer. Éstas no nacen de la nada, sino del germen que guarda lo tradicional, germen que es transportado por una barca y que vuelve a renacer como el Ave Fénix, purificado, renovado, desprovisto de viejas formas que ya no son válidas, guardando siempre lo bueno a través del tiempo. La barca siempre nos trae la esperanza de un mundo nuevo y mejor.